Cómo distinguir una copia romana de un original griego en tres lecciones.

El gran problema de la escultura griega es que apenas conservamos originales. A los griegos les gustaban especalmente las técnicas Crisoelefantina (láminas de oro y marfil sobre un bastidor de madera) y el bronce (muy difícil de trabajar, pero capaz de generar unos efectos asombrosos) Tanto una técnica como la otra tienen el problema de que los materiales son reutilizables y valiosos, de modo que muy pocas obras han superado la rapiña de los siglos y las que lo han hecho ha sido por casualidad (como los bronces de Riace, que se perdieron en un naufragio y resistieron el expolio bajo el mar hasta ser rescatados en tiempos más respetuosos con el legado del pasado)

Lo que tenemos en la mayoría de los casos, por lo tanto, son copias romanas hechas por talleres más o menos competentes pero que no tienen el aura de la originalidad y la mano del autor griego original. Estos talleres esculpían a partir de los originales empleando máquinas como esta: (horrible calidad de imagen, lo siento)

Estas máquinas permitían tomar puntos de referencia del original y copiarlos sobre un bloque de mármol o cualquier otro material pero es inevitable perder matices en la copia.

Por lo tanto, las reglas de oro para distinguir un original griego de una copia romana son las siguientes:

1. – El original griego es mejor.

2. – La copia romana es peor.

3. – Hace falta ser muy torpe para no ver la diferencia.

4. – Bromas aparte (aunque las dos primeras reglas son básicamente ciertas y la tercera se aproxima a la categoría de Verdad Universal), es un problema de matices, estereometría y acabado. Los matices tienen que ver con la proporción, básicamente, es decir, con la relación de las partes de la escultura entre sí. Esos matices se pierden en la copia, aunque sea infinitesimalmente, pero su pérdida genera un desequilibrio perfectamente visible si comparamos las dos piezas. Esto no siempre es  posible, claro, pero sí es apreciable la pérdida, la sensación de que algo debería estar ahí y no está, o de que hay un cierto desequilibrio donde no debería de haberlo. La estereonomía es básicamente lo mismo pero aplicado al tratamiento anatómico, que en el mundo griego es de una precisión extraordinaria y añade a la figura el aliento de la vida interior que atesora. Las obras griegas son hermosas no sólo por su belleza física sino porque esa belleza física es el reflejo de la belleza y perfección del alma que alberga el cuerpo. La obras romanas son, en el mejor de los casos, bellas, pero no tienen alma. Y el acabado es una cuestión técnica, que tiene que ver con los últimos toques de la obra, los responsables de las diferencias de matiz entre la piel de las manos y la cara, por ejemplo, o entre la piel, la tela y el pelo, todo tallado o fundido en el mismo material, pero por los que la luz resbala de forma completamente diferente. Esto último es claramente mejor en las obras griegas, sin ninguna duda.

Para añadir más confusión, no es raro encontrar copias de copias, con lo que todo se complica más aún.

Y en la duda, confiad en vuestro instinto.

Para terminar, un acertijo. ¿Cuál de estas obras es el original y cuál la copia? Se puede acertar, a pesar de la diferente calidad de la imagen. Una semana para contestar, en los comentarios. Premio para el que acierte y lo razone mejor.

Buena suerte.

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2 respuestas a Cómo distinguir una copia romana de un original griego en tres lecciones.

  1. M. dijo:

    Intentémoslo. La original es la que tiene pies, y la copia la otra. Razones: primero, una razón débil: es de esperar que la que esté en un museo sea la copia y no la orginal. No tengo motivos para pensar que la otra no está en un museo, ni que la segunda lo esté, pero parece lo más probable por el tipo de iluminación, de foto, la disposición de la figura sobre una base, etc. Segundo, la tela de la segunda parece diferente a la piel, cosa que no ocurre en la primera, aunque puede deberse a la no demasiado buena calidad de la imagen. Tercero, las sandalias de la que tiene pies son fantásticas. No las puedo comparar con la primera, pero aún así creo que estarían mejor porque la primera no parece tener un acabado tan bueno en general. Cuarto, a pesar de que están rotos en la primera, creo que los testículos de la segunda son mucho más perfectos que los de la primera. Quinto, la expresión facial de la segunda es mucho más rica que la de la primera. No sé explicar por qué, pero me dice más. Sexto, el pedazo de escultura que une la ropa y el cuerpo parece decorado en el segundo y no en el primero. Séptimo, los nudillos. Casi diría que se le notan los tendones en la mano a la buena. Y octava, y esta es en broma: en el texto de la copia pone en griego “copia romana de la griega”. (No sé qué pone, sólo sé que parecen letras griegas).

  2. M. dijo:

    Corrijo: es de esperar que la que esté en un museo sea la original y no la copia. (Es obvio que es un lapsus pero bueno, para aclarar).

    Tengo poca competencia en el concurso. :O

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